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Aprender a fijar límites saludables es una de las necesidades más básicas e ignoradas del ser humano.

Como emprendedoras, y mujeres en general, muchas veces sentimos que necesitamos ser todo para todos en todo momento y es una práctica completamente agotadora. 

Establecer límites tanto en tu negocio como en tu vida personal no siempre es fácil, pero es clave para cuidar de ti misma.

Los límites que establezcas serán diferentes para todos; para mí, tiene mucho que ver con limitar el tiempo que uso el teléfono y no consultar las cuentas del trabajo los fines de semana y las noches. Pero para ti, puede ser algo completamente diferente.

Puede ser que necesites establecer límites con tu pareja y tus hijos cuando no estés disponible para ellos porque necesitas trabajar. O tal vez sea establecer límites con tus clientes, o incluso establecer límites en la cantidad de tiempo que te permites pensar o preocuparte por el trabajo, evidentemente es más fácil decirlo que hacerlo. Cuando el trabajo me viene a la cabeza fuera del horario laboral, trato de decirme activamente no pensaré en trabajar hasta el próximo día laboral.

Entre las prácticas que puedes adoptar para establecer límites saludables están:

Entiende tus prioridades

Tu tiempo es un recurso limitado y valioso. Si intentas complacer a todos, no sólo es la vía más rápida hacia el agotamiento y el resentimiento, sino que también te niegas el placer y el crecimiento de centrarte en lo que valoras.

Comunícate con claridad

Practica decir no cuando no quieras hacer algo. No es necesario que te expliques ni ofrezcas una excusa. Las siguientes frases son respuestas completas: “No, gracias”. «Gracias, pero no puedo».

Aprende a sentirte incómoda

Si no estás acostumbrada a fijar tus límites, es posible que te sientas incómoda, asustada, culpable o nerviosa al implementar un límite personal. Date espacio y tiempo para desarrollar tu tolerancia.

Date espacio

Si alguna vez te toma desprevenida alguien que cruza un límite y no estás segura de cómo responder, ofrécete permiso para volver a la conversación después de haber tenido un tiempo para reflexionar y volver a centrarte.

Permítete tener límites flexibles

Nuestros límites cambiarán para diferentes personas y pueden cambiar con el tiempo según nuestras condiciones de vida y la evolución de nuestras relaciones.

Prepárate para el feedback negativo

No te sorprendas si algunas personas reaccionan mal a tus límites. Las personas controladoras, manipuladoras, abusivas o que tienen límites poco saludables pueden sentirse desencadenadas cuando estableces un límite.

Crea consecuencias

Ten claro lo que quieres hacer si alguien constantemente no respeta tus límites. ¿Te tomarás un descanso de la relación? ¿Dejarás de trabajar con ellos? Elige algo que estés dispuesta a hacer y mantente firme. Si esto te resulta difícil, no lo hagas sola: pídale ayuda a un amigo, familiar o terapeuta de confianza.

Respeta los límites de otras personas

Las personas suelen darnos señales tanto físicas como verbales sobre sus propios límites. Observa si da un paso atrás, evita el contacto visual o parece incómoda. Por supuesto, cada persona es única y sus señales significarán y comunicarán cosas diferentes. En última instancia, si no estás segura de cuáles son los límites de alguien, siempre puedes preguntar.

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